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31/07/2020 07:06:06 - Gaceta del Taxi

El taxi rural, un servicio “imprescindible” para mantener vivos los pueblos 


Los tres meses de confinamiento por el coronavirus han demostrado que servicios públicos como el taxi rural son imprescindibles para mantener vivos los pueblos. Nos lo cuenta Joaquín Gómez, un taxista de Corvera de Toranzo. Un municipio cántabro en el que gracias al taxi los vecinos más aislados ha podido contar con una mano amiga que les ha ayudado en los momentos más difíciles. 

 

Joaquín Gómez tiene 59 años y desde hace 11 años es taxista de Corvera de Toranzo. Un pueblo que forma parte del Área de Prestación Conjunta del 'Alto Pas', formada también por Luena, San Pedro del Romeral y Vega de Pas y que, como muchos otros pequeños municipios españoles viven desde hace años el mal de la despoblación.

 

La falta de usuarios hace que el taxi rural esté viviendo uno de sus peores momentos, y la falta de taxis lleva a que muchos vecinos decidan abandonar los pueblos en busca de lugares. Una pescadilla que se muerde la cola y que no parece que tenga fácil solución. Y esto a pesar de que durante el confinamiento ha quedado demostrado que el taxi es un servicio vital para muchas personas. “No he parado ni un día durante el estado de alarma”, nos confiesa Gómez, “siempre había algún recado que hacer”. 

 

Por ello Gómez reivindica la figura del taxista rural, que se está perdiendo debido a la falta de futuro que tiene actualmente. “Es importante que cuando nosotros nos jubilemos haya reemplazo, porque si no, las plazas quedan vacías y los vecinos quedarán más incomunicados”.

 

Gaceta del Taxi.- ¿Cómo ha vivido el taxi rural el confinamiento? 

 

Joaquín Gómez.- Yo he tenido que trabajar mucho más que ahora. Porque al no poderse mover nadie, cuando había que llevar una bombona, era yo el que la llevaba, había que coger pegamento para una mujer a la que se le habían roto las gafas, ahí estaba el taxi, también llevaba medicamentos, hacía la compra. Era una forma de llegar a las casas de los que estaban completamente solos, porque aquí hay gente que sus hijos están en Santander, y vive mucha gente aislada. Y es donde se ha notado la importancia del taxi rural, porque hemos trabajado mucho. Cosas absurdas que normalmente no te pedirían. Y por un lado nosotros estábamos tranquilos, porque no llevábamos al viajero y era más difícil poder contagiarse, y al mismo tiempo dabas un servicio sintiéndote útil. No he parado ningún día, más o menos, he salido todos los días para hacer algún servicio de este tipo. 

 

G.T.- Precisamente a raíz de esta experiencia, decide escribir una carta abierta poniendo en valor la utilidad del taxi…

 

J.G.- Escribí esa carta porque la gente no se da cuenta de que sin nosotros, la gente de los pueblos estaría totalmente desprotegida. Los que tienen un coche no tienen problema, tampoco los que tienen vecinos, pero aquí hay personas que viven en una casa sin vecinos, porque aquí las casas están muy dispersas. A lo mejor el vecino más cercano está a un 1 kilómetro de distancia y dependen solamente de nosotros. 

 

G.T.- Habiéndose vivido esto y quedando demostrada la importancia del taxi, ¿hay voluntad política para mejorar la situación de este sector?

J.G.- No tienen ninguna voluntad. El primer año que fuimos a optar al pliego de ruta escolar nos pedían para poder acceder una solvencia económica de 75.000 euros. Si ganara eso, no necesitaría ninguna ruta y creo, haciendo número, que no los he ganado en los 11 años que llevo en el taxi. Es una forma de echarnos del concurso. Por eso hicimos una UTE entre muchos para poder sumar lo que nos pedían. Pero tampoco nos dejaron porque dijeron que la UTE tenía que tener una tarjeta de transporte que yo entiendo que la UTE no tiene por qué tenerla porque los que conformábamos dicha UTE ya teníamos nuestras tarjetas propias. Políticamente, a día de hoy nadie ha hecho nada y cada año nos ponen una traba más.

Es un mal menor, lo van dejando, no le dan importancia. Sí es verdad que el ayuntamiento  de Luena consiguió que dieran un pequeño dinero para el usuario. Porque yo soy partidario de que las subvenciones se den a los viajeros, no a los taxistas, que tengan una reducción de costes. Pero llegó el coronavirus y se paralizó todo. 

 

LA ENTREVISTA COMPLETA, EN NUESTRO PRÓXIMO NÚMERO DE AGOSTO