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01/08/2018 14:31:37 - Gaceta del Taxi

OPINIÓN Las familias del taxi piden al Gobierno ser escuchadas


Mi nombre es Sandra, tengo 18 años y vivo en Sevilla. Soy hija de taxista, cuya licencia es la 117 y también hermana de taxista, con licencia 1278. Gracias a esta humilde profesión, tengo la gran suerte de decir que nunca nos ha faltado de nada en casa, y a pesar de los años de crisis, siempre hemos disfrutado de una economía estable debido al gran esfuerzo de mi padre, que pasa de 12 a 14 horas diarias fuera de casa trabajando. Y es cierto que todo esfuerzo tiene recompensa, pero no resulta muy satisfactorio para nosotros no poder disfrutar junto a él de los días festivos y ocasiones especiales por su trabajo.

 

La aparición de algunos medios de transporte públicos como las líneas de metro, supusieron una competencia para los taxistas, pero nunca una amenaza, ya que no se incumplía ninguna ley que perjudicara a este sector. En cambio, la aparición de las licencias VTC ha supuesto una amenaza desde el momento en el que la proporción de estas supera el tope establecido por la ley de transporte de 2015, una licencia VTC por cada 30 licencias de taxi. Por ello los taxistas se han visto obligados a comenzar una lucha cuyo objetivo es conseguir el cumplimiento de la ley anteriormente descrita.

 

Como familiar de taxistas quiero decir que resulta muy emotivo ver como todos los profesionales se unen en estos momentos tan difíciles para tratar de conseguir acabar con esta ilegalidad que se está cometiendo, pero también está resultando tremendamente duro ver como pasan los días y los taxistas vuelven a casa de nuevo sin el problema solucionado e intranquilos por no saber si tendrán que duplicar su jornada laboral, ya que hasta el momento aquellos que tienen en sus manos el acabar con este conflicto no han intervenido.

 

Por ello, si se me permite, me gustaría hablar en nombre de las más de 67.000 familias españolas cuya economía depende del taxi. Nuestro nivel y calidad de vida depende de este oficio, de aquellos que están luchando sin descanso por sacarnos hacia delante, y no podemos consentir que esta situación continúe así. En tan solo dos meses empezaré la carrera de Derecho, y en estos momentos desearía más que nunca ser letrada y así poder ayudar a todo el gremio a conseguir sus objetivos y hacer que las leyes se cumplan, pero mientras tanto solo puedo aportar mi pequeño granito de arena de esta forma, pidiendo que el gobierno nos escuche, y los políticos, que también son padres de familia, cierren los ojos y se ponga en el lugar de los taxistas al menos un segundo. Tal vez así llegasen a comprender mejor el sufrimiento de los taxistas y lo que se siente al ver que el sueldo con el que mantener aquello que más les importa corre peligro. De este modo puede que se unieran a nuestra lucha y entre todos podamos poner fin al abatimiento en el que desde hace días vivimos estas casi 68.000 familias.










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