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29/06/2020 - Gaceta del Taxi

Tradición y futuro a bordo del taxi de Japón


Estamos a mediados de marzo, España acaba de entrar en estado de alarma con toda su población confinada. En Japón, con unos 200 casos reconocidos de Covid-19 vivía una aparente normalidad. Aunque el virus estaba en el ambiente, la sociedad japonesa mantenía su actividad habitual, si bien es cierto que algunos espacios, como museos o miradores, se encontraban cerrados al público para evitar contagios. 

 

Con mucho menos turismo internacional que en otras ocasiones, el transporte público nipón mantenía su ritmo habitual. La hora punta llegaba inexorablemente día tras día y los japoneses utilizaban el metro, el autobús o el taxi con la misma tranquilidad de siempre. Porque si algo caracteriza a Japón es hacernos sentir bienvenidos a su país. 

 

La hospitalidad, omotenashi en japonés, rige la sociedad japonesa. Una cultura de contrastes donde pasado, presente y futuro se entrelazan. Y su taxi es un fiel reflejo de todo ello. Con más de 1.452 millones de usuarios, los profesionales del taxi en Japón destacan por su constante aprendizaje para dar el mejor servicio a sus clientes.

 

Si bien es cierto que el país del sol naciente es famoso por su buen transporte público colectivo, su red de trenes es conocida en el mundo entero por su puntualidad y amplitud, moverse en taxi por algunas de sus grandes ciudades, como puede ser Tokio, Osaka o Kioto, también es posible gracias a los 234.486 taxis que operan por todo el país.  Y con el objetivo de los Juegos Olímpicos de Tokio en mente, el Gobierno Metropolitano de la capital lleva varios años trabajando en ofrecer los mejores taxis del mundo a los cientos de miles de visitantes que se esperan. Aunque ahora habrá que esperar al menos un año más debido a la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 que ha obligado al Comité Olímpico Internacional a aplazar este importante evento deportivo. 

 

Con fama de ser muy caros, los taxis japoneses compensan sus elevadas tarifas, son las segundas más altas solo por detrás Suiza, con un servicio exquisito y de lujo, con conductores uniformados, guantes blancos, con coches siempre aclimatados y con apertura automática de puertas. Esto significa que puedes saber si un taxi está disponible o no en la calle fijándote en si su puerta trasera izquierda está abierta, invitando a cualquiera que necesite un taxi en ese momento a montarse en él. El usuario debe saber que la puerta la controla el taxista y que solo puede abrir la puerta contraria a la que se haya subido.

 

Pero no es esta la única curiosidad del taxi nipón. Por ejemplo, sus capillas o luminosos presentan múltiples formas dependiendo de la empresa para la que trabajen, desde corazones hasta tréboles pasando por turbinas. Además, al contrario que en otros países, una señal en rojo indica que el vehículo está libre mientras que la luz verde informa de que el taxi ya está ocupado.  Algunos incluso indican también si hablan o no inglés el conductor, facilitando así a los usuarios extranjeros el uso del taxi. 

 

Precisamente este aspecto, el ser lo más hospitalitarios posibles, es uno de los principales rasgos característicos de los profesionales que trabajan en el taxi japonés. En Tokio, donde operan 47.757 taxis, es decir, el 20,04% del total de la flota japonesa, los taxistas, más allá de conocer el nombre de todas las calles de la capital nipona, se forman constantemente para crear un ambiente agradable a los usuarios, especialmente para aquellos que vienen de fuera. Es el omotenashi, hospitalidad en japonés, una cualidad de la que se muestran muy orgullosos en Japón y en la que invierten muchas horas de formación 

 

En este sentido, los profesionales aprenden cómo hablar con las personas mayores o con discapacidad, cómo manejar una silla de ruedas, reciben clases de inglés y también realizan juegos de rol con el único propósito de hacer del viaje en taxi una experiencia agradable para los usuarios. Estos cursos, encuadrados dentro del programa Hospitality Taxi pretenden aumentar el número de taxis “hospitalarios”, pasando de 1.021 en 2014 a los 8.568 registrados en 2018, una cifra muy cercana al objetivo final de 10.000. 

 

En Kioto también cuentan con un programa similar al de la capital, el Foreign Friendly Taxi. Un sistema certificado para usuarios no japoneses, sin cargos extras, que garantiza al cliente un taxista con nociones de inglés y con un entrenamiento de atención al cliente. Además, te garantiza la posibilidad del pago con tarjeta y el poder llevar más de dos piezas de equipaje. 

 

 

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